Diario de viaje de nuestro cuarto día por tierras rumanas, visitando la preciosa iglesia fortificada de Biertan, la extravagante Mina de Sal de Turda y la pulcra y bonita ciudad de Alba Iulia.
Índice
Biertan
Iglesia fortificada
La Iglesia Fortificada de Biertan se encuentra en la localidad de Biertan, en el distrito de Sibiu. Forma parte de las iglesias fortificadas sajona de Transilvania, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993. Su ubicación en el corazón de la región refleja la importancia histórica y estratégica que tuvo este enclave en la Edad Media:

Construida entre finales del siglo XV y principios del siglo XVI, la iglesia fue levantada en estilo gótico tardío, con algunos elementos renacentistas añadidos posteriormente. Los colonos sajones, asentados en Transilvania desde el siglo XII, levantaron estas iglesias como lugares tanto de culto religioso como de defensa comunitaria:

La iglesia no solo tenía funciones religiosas, sino también defensivas. Estaba rodeada por tres líneas concéntricas de murallas, equipadas con torres de defensa. Este sistema de fortificación hacía de Biertan una de las fortalezas eclesiásticas más impenetrables de Transilvania durante la Edad Media:






El edificio principal es una iglesia-hall, con tres naves de la misma altura, un diseño característico de la arquitectura gótica tardía en Transilvania. Sus proporciones armoniosas y su imponente presencia dominan el paisaje del pueblo, lo que la convirtió en el símbolo de la comunidad sajona de Biertan:

El púlpito de la iglesia es una de las obras más destacadas de su interior. Fue tallado en piedra arenisca en 1523 y se adosa a una de las columnas del templo. Está trabajado con un fino relieve que refleja escenas bíblicas y motivos decorativos típicos del gótico tardío:

El órgano de Biertan es otro de los elementos sobresalientes. El primero se instaló en el siglo XVI, acorde con la importancia de la iglesia como sede episcopal luterana. Sin embargo, el instrumento actual data del siglo XIX, cuando se reemplazó por uno más grande y sofisticado:

Uno de los aspectos más destacados del templo es su altar, que es el mayor altar de Transilvania. Data de 1483-1513 y está compuesto por 24 paneles pintados que representan escenas bíblicas. Su calidad artística y tamaño lo convierten en una pieza única dentro del patrimonio religioso de la región:

El mobiliario de la iglesia también guarda historias interesantes. Por ejemplo, la sacristía está equipada con una puerta del siglo XVI que posee un mecanismo de cierre único, capaz de accionar simultáneamente 19 cerraduras con una sola llave. Este ingenioso sistema le valió reconocimiento incluso en exposiciones internacionales:



En el interior del templo, sobre todo en las paredes laterales y en el coro, se conservan varias lápidas de piedra tallada. Pertenecen a obispos, pastores y miembros influyentes de la comunidad. La mayoría son sobrias, con inscripciones góticas o renacentistas, escudos heráldicos y símbolos cristianos. Estas tumbas reflejan el rango y la importancia social de quienes fueron enterrados allí.
Lo especial en Biertan es que, además de estas lápidas grises de piedra, hay una tumba policromada (con restos de colores) que destaca frente al resto. Corresponde a una de las sepulturas más antiguas y ricamente decoradas. Se cree que originalmente muchas lápidas pudieron estar pintadas, pero con el paso de los siglos la mayoría perdió su color. La que aún conserva policromía es un testimonio excepcional de cómo la comunidad sajona combinaba fe, arte y memoria funeraria:



Una de las curiosidades de Biertan es la llamada “casa de divorcio”. En la fortaleza existía una pequeña celda donde se encerraba a las parejas que querían separarse, obligándolas a convivir en un espacio reducido con una sola cama, una mesa, una silla, un plato y un vaso. La tradición cuenta que, gracias a este sistema, en siglos solo se registró un divorcio:

La visita a Biertan no se limita solo a la iglesia, ya que el conjunto del pueblo conserva su trazado medieval, con calles empedradas y casas tradicionales sajonas. Todo ello convierte al lugar en un viaje en el tiempo que permite entender mejor la historia de los sajones en Transilvania y la singularidad de las iglesias fortificadas de la región.

Turda
Mina de Sal
La Mina de Sal de Turda, situada en la ciudad de Turda, en el distrito de Cluj, es uno de los atractivos turísticos más impresionantes de Transilvania. Se trata de una antigua explotación minera convertida en un complejo turístico y de ocio subterráneo único en el mundo, que atrae tanto por su historia como por su espectacular diseño:


La extracción de sal en Turda se remonta a la época romana, cuando la sal era uno de los recursos más valiosos de la región. Durante siglos, la mina abasteció a buena parte de Transilvania y fue clave en la economía local. Las galerías actuales datan principalmente de los siglos XVII a XIX, cuando la explotación alcanzó su mayor desarrollo:


La Salina Turda fue renovada y reabierta al público en 2010 tras un ambicioso proyecto de modernización. Desde entonces, ha sido reconocida en numerosas ocasiones como una de las minas de sal más bellas del mundo, apareciendo en rankings internacionales de destinos turísticos únicos:


El complejo incluye la Sala Ghizela y varias galerías secundarias, todas acondicionadas con pasarelas, escaleras y miradores desde los que se pueden observar las impresionantes formaciones de sal. La temperatura constante de unos 10-12 °C y la pureza del aire hacen de la mina un lugar saludable, recomendado incluso para tratamientos respiratorios:




Una de las galerías más famosas es la Sala Terezia, una cámara de 90 metros de altura que impresiona por sus dimensiones y por un pequeño lago subterráneo en el fondo, sobre el que hoy en día los visitantes pueden remar en barcas. La iluminación artística resalta las vetas de sal en las paredes y crea un ambiente casi irreal:



Otra de las áreas más notables es la Sala Rudolf, que funciona como un espacio recreativo. Allí se han instalado una noria, mesas de ping-pong, canchas deportivas e incluso un pequeño anfiteatro, lo que convierte la visita a la mina en una experiencia que mezcla patrimonio histórico con entretenimiento moderno:




Alba Iulia
Alba Iulia es una ciudad histórica de Transilvania, en Rumanía, considerada la “capital espiritual” del país. Con más de 2.000 años de historia, fue colonia romana (Apulum), sede de príncipes de Transilvania, lugar de coronación de Miguel el Valiente (1600) y escenario de la proclamación de la Gran Unión de 1918. Su joya es la Ciudadela Alba Carolina, una imponente fortaleza en forma de estrella del siglo XVIII que alberga monumentos como la Catedral de San Miguel, la Catedral de la Coronación, la Sala Unirii, el Museo de la Unión y las Puertas barrocas.
Fortaleza de Alba Carolina
Construida entre 1715 y 1738 por los Habsburgo, la ciudadela es un enorme complejo defensivo en estilo Vauban de estrella con siete bastiones. Es considerada la mayor fortaleza de este tipo en Europa del Sudeste y fue diseñada para consolidar el control imperial sobre Transilvania tras las guerras contra los otomanos:

Catedrala Încoronării (Catedral de la Coronación)
Erigida en 1922 en estilo neorrománico, la catedral ortodoxa conmemora la Unión de Transilvania con Rumanía (1918). Aquí fueron coronados el rey Fernando I y la reina María como monarcas de la Gran Rumanía, lo que la convierte en un símbolo nacional:






Catedral de San Miguel
Su construcción comenzó en el siglo XI y combina elementos románicos y góticos. Es la iglesia católica más antigua y mejor conservada de Transilvania, destacando su torre gótica y los sepulcros de importantes figuras como Juan Hunyadi:


Portile Cetății
Las “Puertas de la Ciudadela” fueron levantadas en el siglo XVIII como accesos monumentales a Alba Carolina. Cada una está decorada con esculturas alegóricas y símbolos imperiales. Hoy, son uno de los iconos más reconocibles de la ciudad, especialmente en los desfiles históricos:


Palacio de los Principes de Transilvania
Este edificio renacentista del siglo XV fue residencia de los príncipes de Transilvania y más tarde de los gobernadores habsburgos. Entre sus huéspedes ilustres estuvo Miguel el Valiente, el primer unificador de los tres principados rumanos en 1600:

Museo de la Unión
Ubicado en un edificio del siglo XIX de estilo neoclásico, alberga colecciones arqueológicas, etnográficas y documentos históricos sobre la formación del Estado rumano. Es una visita esencial para comprender la importancia de Alba Iulia en la historia nacional:

Sala Unirii
Construida en 1898 como casino militar, este salón adquirió gran valor simbólico en 1918, cuando aquí se firmó la proclamación de la Unión de Transilvania con Rumanía. En su interior se exhiben objetos y banderas originales de aquel acontecimiento:

Ruinas romanas
Restos del campamento militar romano Apulum, sede de la Legio XIII Gemina desde el siglo II. Incluyen muros, pórticos y mosaicos que evidencian la presencia romana en Dacia y convierten a Alba Iulia en un importante yacimiento arqueológico:

Puerta III
Levantada en 1716, es la más monumental de las entradas a la ciudadela, en estilo barroco vienés. Decorada con esculturas de dioses, águilas y alegorías militares, servía como símbolo del poder imperial austriaco en Transilvania:


Muralla
Las murallas de Alba Carolina forman un perímetro de más de 12 km con siete bastiones en forma de estrella. Eran consideradas inexpugnables en el siglo XVIII y siguen siendo un magnífico ejemplo de arquitectura militar centroeuropea:

Obelisco Horea, Closca y Crisan
Erigido en 1937, este monumento de 20 metros honra a los líderes de la revuelta campesina contra los abusos feudales en 1784. Se encuentra frente a la Puerta III y representa la lucha por la justicia social en la historia rumana:





