DIA 8: SABADO 8 SEPTIEMBRE 2012 (BROOKLYN:CONEY ISLAND, PROSPECT PARK, ROOSEVELT ISLAND, QUEENS: LONG ISLAND CITY)
Hoy dedicaríamos el día a conocer un par de enclaves en Brooklyn: Prospect Park y Coney Island, con su mítico parque de atracciones. También visitamos Roosevelt Island, así como el más que recomendable mirador de Gantry Plaza Park, en el barrio de Queens, con unas fabulosas vistas de Manhattan al atardecer.
BROOKLYN: CONEY ISLAND
Tomamos el metro en Catedral Pkwy y después de un largo viaje y trasbordo en la parada de 42 St, llegamos a la parada de Coney Island (Stillwell Av).
Se trata de una de las visitas mas frikis que se pueden hacer en la ciudad. Tiene el aliciente que consta de playa, bastante larga además (3 millas) y una de las que más cerca pilla de Manhattan. Como estoy un poco loco, no dudé un momento en bañarme un rato ( Coney Island Beach):

La principal atracción del barrio es el bizarro parque de atracciones Luna Park:


Hay atracciones de lo más típicas como el Whac-A-Mole:

Y también se puede asistir a shows de phreaks con enanos, mujeres bardudas, …:

Por supuesto, también puedes encontrar una noria:


La atracción que más destaca es el Cyclone, la montaña rusa de madera más antigua de los EEUU, y que a día de nuestra visita, todavía continuaba funcionando.
Woody Allen es un enamorado de este sitio, y aquí situó escenas de la película “Annie Hall”, donde el protagonista vivía bajo esta atracción:

También estaba en aquí situada la máquina del mago Zoltar de la peli de “Big”:

Justo al lado del parque, nos pasamos por uno de los sitios que presume de tener los mejores hot dogs de la ciudad. Se trata del Nathan’s Famous y el cual es famoso por ser la sede del Hot Dog Eating Contest. Un cartel de lo mas friki, recuerdan los días que faltan para el siguiente concurso, así como los mayores comedores de perritos (en 10 minutos) en su versión masculina (Joey Chestnut, 68) y femenina (Sonia Thomas, 45). Hoy en día el record está en 72 perritos, del propio Chestnut, casi nada (podéis buscar los vídeos del concurso por Internet):

Nosotros nos conformamos con comer uno por barba, y carecemos del paladar necesario para definir si un perrito está más bueno que otro, la verdad:

Tras el aperitivo, nos fuimos a pasear a uno de los parques más grandes de la ciudad: Prospect Park. Para ello tomamos el metro en
Coney Island (Ocean Pkwy) y nos bajamos en Prospect Park.
Deambulamos sin rumbo fijo, por este parque de praderas inmensas como el Long Meadow, considerado el mayor espacio verde urbano de Estados Unidos:



Tras el paseo, volvimos a coger el metro en Prospect Park y nos bajamos en Lexington Av – 59 St.
Los grandes rascacielos como el Bloomberg Tower, nos recordaban que habíamos vuelto a Manhattan:

También pasamos por una cafetería que nos hizo gracia, famosa porque sale en la película de “Serendipity“, protagonizada por John Cusack:

ROOSEVELT ISLAND
Nuestro siguiente objetivo era alcanzar el teleférico de Roosevelt Island Tram Station, desde donde se tienen buenas vistas de esta parte de la ciudad. Aunque nada especialmente destacable ni imprescindible de hacer en la ciudad:





En Roosevelt Island no hay nada que hacer, así que una vez cogido el teleférico de vuelta, callejeamos y llegamos hasta la preciosa Sinagoga Central (652 Lexington Ave), que impacta bastante al estar encajonada entre rascacielos:

Continuamos el paseo por Park Avenue, con edificios famosos como el MetLife Building o la St Bartholomews Church:



QUEENS: LONG ISLAND CITY
Para rematar el día tomamos el metro en Grand Central -42 St – y nos bajamos en Vernon Blvd – Jackson Av.
Nuestra meta era llegar al Gantry Plaza Park, donde hay unas tumbonas para apreciar el skyline de Manhattan al atardecer. Se puede apreciar el Edificio de la ONU o el Empire State, entre otros:




MEATPACKING DISTRICT
Después de regresar al apartamento y descansar un rato, nos acicalamos para cenar en uno de los restaurantes más famosos de la ciudad: el Buddakan (75 9th Avenue).
El sitio es famoso porque sale en la serie de “Sexo en New York“. Es muy caro, pero se come bien (cocina asiática) y tiene una decoración y ambiente fantástico, te quedas completamente extasiado.
La verdad que no recordamos que pedimos, pero sí recuerdo estar flipado haciendo fotos como loco sin parar.
Lamentablemente, tuvimos un percance con la cámara al día siguiente y perdimos todas las fotos que hicimos en el restaurante, pero seguramente haya sido el restaurante más bonito en el que hayamos estado en toda nuestra vida. Así que si os podéis dar el capricho, está más que recomendado.