A mediados de Diciembre de 2021, animado por uno de esos días soleados y despejados de invierno, de esos que alegran el corazón, visité la serrana localidad de Robregordo en la comarca de Sierra Norte de Madrid.
De este tranquilo pueblo, sale de su parte norte, una interesante ruta hacia uno de los mayores tesoros naturales de la Sierra de Guadarrama, la única acebeda que se puede contemplar en toda la Comunidad de Madrid:
Índice
Ruta por el Acebal de Robregordo

10’4 KM | 2H 30′ | Baja (acebal) / Media (acebal + pinar) | 300 M. | Todas (acebal) / >7 años (acebal+pinar) | Sí | Sí | No |


Robregordo
El origen del pueblo está ligado a la repoblación que se hizo durante la Reconquista, al estar ubicado en un punto fronterizo entre las dos Castillas, por parte de la familia de los Mendoza y el Concejo de Sepúlveda.
Uno de los primeros edificios en levantarse fue una venta que daba servicio a los viajeros que atravesaban el Puerto de Somosierra.
El pueblo fue creciendo al borde del Camino Real, con numerosas construcciones destinadas al servicio de los viajeros: mesones, posadas, casas de habitaciones, puestos de postas y arrierías.
Calle Real
Es la calle principal del pueblo, al cual recorre de sur a norte. Es uno de los pueblos más tranquilos de la Comunidad de Madrid, ya que cuenta con apenas 65 habitantes, siendo de los menos poblados de toda la Comunidad:


Ayuntamiento
Ubicado en la Plaza de la Puerta del Sol, está alojado en un edificio de nueva construcción levantado en 1995. A pesar de ser tan reciente, sus características arquitectónicas presentan, sin embargo, bastantes similitudes con las del resto de edificios tradicionales de tipología rural de la localidad: sus muros son de mampostería de piedra irregular y su cubierta a dos aguas es de teja de cerámica curva. El interior, de ambiente cálido, está distribuido en dos plantas:

Iglesia de Santa Catalina
Construida a finales del S. XVII y principios del S. XVIII, aunque remodelada a mediados del S. XX. Es el edificio más alto del pueblo y su atrio es el único espacio abierto a modo de plaza:

Potro de Herrar
Todavía se conserva esta construcción tradicional de carácter rural que pone de manifiesto la importancia que tuvo la ganadería y que en la actualidad, es parte fundamental de su patrimonio.
La función del potro era la de inmovilizar al ganado para herrarlo o practicarle curas cómodamente y siempre estuvo muy ligado al trabajo del herrero, motivo por el cual se situaba en las inmediaciones de la fragua:

Fragua
Aquí se forjaban herramientas y útiles cotidianos para la vida: herraduras, clavos, rejas, guadañas, cerrojos, candiles, … No les faltaba trabajo a los herreros de Robregordo ni a los de Somosierra, ya que daban servicio a todos los viajeros que atravesaban el puerto.
Actualmente el edificio se ha rehabilitado y funciona como alojamiento rural:

Senda del Acebo
Parking
Para iniciar la ruta, se puede dejar el coche en un lateral de la antigua N-I, en el extremo norte del pueblo, justo al lado de un panel explicativo con las rutas de senderismo que se pueden realizar:

Yo aparqué muy cerca, en la Calle Real, casi al lado del Helipuerto. Primero visité el pueblo, que se ve en 10 o 15′ ya que es verdaderamente pequeño y después crucé la carretera, la cual no lleva apenas tránsito de coches y además hay buena visibilidad. Hay un túnel que va por debajo de la carretera para no tener ni que cruzarla, pero resulta que está cerrado por el otro lado con una valla, :-(.
Área Recreativa El Plantío
Inicialmente, se coge una pista asfaltada durante unos 200 m. hasta llegar al Área recreativa El Plantío.
Se encuentra muy cerca de la parte alta del casco urbano, enclavada en un entorno de gran valor paisajístico, junto al río Madarquillos, de limpias aguas:

Existen algunas mesas con bancos para comer o descansar, antes o después de la ruta, y además cuenta con varios columpios para los más pequeños:

Dehesa Boyal de Robregordo: Parte I
Una vez cruzado el río por el puente, comenzamos a subir (de forma constante pero poco pronunciada y cómoda) por una pista forestal que durante unos 2’5 km atraviesa la Dehesa Boyal de Robregordo. Es en la propia dehesa, donde se encuentra el Acebal de Robregordo.
Desde un primer momento, se empiezan a encontrar acebos. primero de forma aislada y luego en grupos. El acebo es un árbol que suele ser pequeño y crece a la sombra de otros de mayor tamaño, pero aquí podemos ver ejemplares de tamaño más que respetable:

En este cruce se toma el camino de la derecha, y tras terminar la ruta circular apareces por la parte de la izquierda:



A la derecha podemos ver que ya han caído las primeras nieves en las cumbres vecinas:

A la izquierda, los acebos van siendo más numerosos y empiezan a tener tamaños extraordinarios:


Desde noviembre hasta febrero es la época ideal para visitar la acebeda, ya que tiene su fruto rojo el acebo hembra:

Aunque había nevado unos días antes, ya no quedaba apenas rastro de nieve, pero el contraste del blanco de la nieve con los frutos rojos, deben formar una muy buena estampa navideña, a tenor de algunas fotos que he visto nevado:

Aún así me gustó mucho el contraste del verde intenso de las hojas, con el rojo de los frutos. El verde lo mantienen todo el año, porque es de hoja perenne, y las bayas rojas, las podrás contemplar en otoño e invierno:


Si sigues la senda de wikiloc, hay un momento que me salgo de la pista a la derecha, porque un árbol llama poderosamente mi atención:


Retomando la senda, hay que tomar una decisión a la altura de la foto de abajo, puedes seguir de frente o girar a la izquierda a la altura de un acebo enorme, por un camino un tanto difuso. Si sólo estás interesado en ver la acebeda, o vas con niños pequeños o no quieres alargar la ruta te sugiero tomar el camino de la izquierda y acortar la ruta, ya que si sigues de frente, llegas a un pinar en el que hay multitud de pinos en medio del camino y no lo veo adecuado para ir con niños pequeños:

En esta ocasión cojo el sendero de la izquierda, aunque después retrocederé y cogeŕe el camino de frente que lleva al pinar.
Tras unos metros, llegamos a una zona más amplia, nos encontramos en el centro de la Dehesa, hay algunos acebos de buen tamaño:

En medio, llama la atención una fuente-abrevadero con unas vistas geniales:

Justo enfrente de la fuente hay un bosquete de acebos, al que recomiendo entrar para sentir la magia de este lugar único en Madrid:

Pinar
Vuelvo sobre mis pasos, para retomar el camino que había abandonado para visitar los bosquetes de acebos. La subida termina en lo alto del “Cordel de la Dehesa”, a unos 1500 m. de altitud, donde salimos de la Dehesa Boyal atravesando una cancela, para introducirnos en un denso pinar:

Aquí la pista desciende ligeramente hasta cruzar el Arroyo del Corral del Pie, que poco más abajo se une al Arroyo de Santo Domingo para formar el río Madarquillos:

El pinar está a bastante altitud y enseguida se nota que hace más frío, conservándose todavía un poco de nieve:

Continuamos hasta el Arroyo de Santo Domingo, y tomaremos el cortafuegos hasta dar con el camino que se dirige hacia La Horizontal:

Esta parte es la más aventurera de la ruta, el sendero no está claro aunque no hay mucha más opción que seguir adelante. Hay que tener cuidado porque el suelo está bastante helado:


Después de recorrer 1 km bordeando el pinar, se enlaza con La Horizontal, una ancha e inconfundible pista, girando a la izquierda:
La Horizontal

Esta pista atraviesa el pinar y me llevé la sorpresa de encontrarme 8 o 10 pinos enormes que bloqueaban el camino:

Imagino que habrá sido por la tormenta Filomena de 2020, la verdad que es una pena, porque el pinar es muy bonito y agradable:


Algunos pinos los tuve que saltar, otros sortear por la cuesta y otros pasar reptando, según veía el panorama. Algunas de las ramas parecen espadas, así que esta parte de la ruta, en el estado actual (Diciembre 2021) no la veo adecuada para ir con niños, al menos niños pequeños:



Dehesa Boyal de Robregordo: Parte II
Una vez salimos del pinar, el recorrido nos lleva hasta un muro de piedra, con una puerta con un cartel de coto privado de caza. La ruta oficial sigue por ahí, pero yo me distraje haciendo fotos a los acebos que se encuentran en las proximidades y fui paralelo al muro sin entrar por la puerta:

Aquí los acebos estaban más accesibles, así que jugué un poco para ver si conseguía algunas fotos chulas:



Fui bordeando el muro, hasta que me di cuenta que tenía que haber ido por la puerta, así que salté el muro y enseguida reconocí la zona del abrevadero del desvío que había tomado antes de adentarme en el pinar. Digamos que si coges el atajo y eludes el pinar, llegas a esta parte:

Tocaba ir descendiendo paulatinamente, hasta llegar a la zona del Area Recreativa. No sin antes, impresionarme con las arboledas de acebos, que forma círculos o “aceberas”, donde en su interior, parecido a cabañas, se protege el ganado de las inclemencias del tiempo:


Hablando de ganado, seguro que te encuentras vacas sueltas por la dehesa, sobre todo por la zona del abrevadero. Recuerda no molestarlas ni pasar muy cerca, ya que tienen unos cuernos nada desdeñables:

En la dehesa no sólo encontrarás acebos, también robles, tejos, mostajos, cerezos silvestres, avellanos, abedules o sauces:

Tomamos una puerta que nos da acceso de nuevo al Cordel de la Dehesa. Seguimos descendiendo hasta llegar al primer cruce del que os hablé que apareceríamos a la vuelta. Ya casi hemos finalizado este recorrido, volvemos a pasar por el área de recreo y terminamos la ruta, cruzando con cuidado la antigua nacional:

Espero que este post os haya animado a visitar este magnífico acebal y este tranquilo pueblo de mi querida Sierra Norte de Madrid.